Cuando pienso que la noche
se libera por fin
de la maraña de pensamientos
que mantienen mis miedos despiertos,
de sorpresa aparece
levantándose por mi cuerpo
una tormenta, me hundo
en la arena que traen tus vientos.
Me acomodo en la manta
que se esparce por el cielo,
me arropo con las horas
inmóviles del mundo.
Me abrazo a tu imagen
que es lo único que tengo.
3.20.2005
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