11.26.2005

Morn

Los días comienzan tarde,
se resbalan
como una sábana
por el piso,

junto a los zapatos
cafés, que usas sin calcetas,

veo esos mismos
centímetros de tí
agazapados en la orilla de
la cama, aún dormidos,
callados, quietos
como nunca los he visto.

Los tonos
del cobijo
son montañas
entre nosotros,
mi brazo
es tu cintura,
mis piernas extensiones
de las tuyas.

Retrocedes
un cabello contra mí,
las mañanas son lentas
cuando somos
una enorme bestia
aletargada
después de la cacería.

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